(BBC Mundo). Este viernes una lluvia de meteoritos dejó cientos de heridos en Rusia, rompiendo ventanas y dañando edificios. Más tarde en el día el asteroide 2012 DA14 pasó muy cerca de nuestro planeta, a una distancia de tan solo 28.000 kilómetros.
Estos dos eventos, no conectados, ponen en evidencia los peligros que suponen los restos de materiales cósmicos. ¿Cuáles son los riesgos?
El 2012 DA14 no implica ningún peligro, pero ¿qué pasaría si una roca de similar tamaño fuese a golpearnos?
No sabemos con seguridad de qué está hecho el 2012 DA14. Pero los asteroides que miden menos de 100 metros de diámetro y están hechos de material rocoso, pueden romperse en la atmósfera.
No sabemos con seguridad de qué está hecho el 2012 DA14. Pero los asteroides que miden menos de 100 metros de diámetro y están hechos de material rocoso, pueden romperse en la atmósfera.
Datos desclasificados de satélites militares estadounidenses (diseñados para monitorear posibles pruebas nucleares) muestran que muchas de estas rocas se pueden quemar antes de llegar a la Tierra.
Pero, ocasionalmente, uno de estos fenómenos se puede dar lo suficientemente cerca del planeta como para causar daños considerables.
En 1908, un asteroide o un cometa que medía decenas de metros de diámetro se desintegró a unos 10 kilómetros sobre Siberia. La explosión afectó a unos 80 millones de árboles en un área de 2.000 kilómetros cuadrados cerca del río Tunguska, por suerte una región poco habitada.
Una teoría propone que le objeto que explotó en Siberia era un fragmento del cometa Encke. Esta bola de hielo y polvo fue responsable de una lluvia de meteoritos llamada Beta Taurids, que se desplomó sobre la atmósfera de la tierra a finales de junio y julio, la misma época en la que se dieron los eventos del río Tunguska.
Estos objetos son tan solo grandes amalgamas de roca o metal. ¿Por qué tienen efectos tan destructivos?
Las pequeñas rocas o meteoritos que caen sobre nuestro planeta continuamente viajan muy rápido, puede que a decenas de kilómetros por segundo. Pero, como se ha mencionado ya, la mayoría se desintegran antes de llegar a la Tierra.
Para aquellas rocas que pesaban más de unos cuantos cientos de toneladas, sin embargo, la fricción atmosférica tiene poco efecto en sus velocidades. Una roca con tal cantidad de masa viajando a tal velocidad desprende una enorme cantidad de energía cuando golpea a la superficie del planeta.
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